REFLEXIONES ANTE UNA NUEVA TEMPORADA DE CAZA

En la caza, la seguridad y el respeto deben primar ante otras cuestiones

Miguel Iñigo Noain

En estas fechas comienza una nueva temporada de caza, en este caso la de 2021 – 2022. La formación de los cazadores tiene un nivel muy alto, a ello contribuye la trasmisión oral de conocimientos entre las diferentes generaciones de cazadores, los exámenes necesarios para la obtención por primera vez de las licencias de caza y de armas, la lectura de las numerosas publicaciones especializadas (libros y revistas) y la formación continuada que desde entidades como ADECANA llevamos a cabo.

Ante esta nueva temporada puede ser interesante recordar algunos aspectos de la actividad cinegética que contribuyan a que el resultado sea feliz y exitoso.

SEGURIDAD:

ADECANA lleva muchos años trabajando en la formación de los cazadores, no solo en temas medioambientales y cinegéticos, sino también, en los comportamientos, actitudes y medidas necesarias para la prevención de riesgos y la seguridad en la práctica de la caza, reduciendo el riesgo de sufrir accidentes al mínimo inevitable.

Toda actividad humana conlleva el riesgo de sufrir un accidente, el riesgo “0” no existe, cuando viajamos, practicamos actividades diversas, incluso en nuestro hogar, estamos expuestos a lesiones de diversa gravedad.

 

 

La caza es una actividad cuya siniestralidad, en función del número de practicantes, es muy baja si la comparamos con otras actividades humanas y la mayor parte de accidentes son traumatismos diversos, caídas, heridas, quemaduras, etc. El gran problema al que nos enfrentamos es que, al contrario de lo que ocurre con otro tipo de accidentes a los que estamos más acostumbrados (tráfico, montaña, etc.), cuando ocurre un accidente de caza y sobre todo si está ocasionado por el uso de un arma, aunque son poquísimos, tiene una gran repercusión mediática y social. Debemos tener en cuenta que un arma es un elemento inerte y que su peligrosidad reside, exclusivamente, en el mal uso que de ella podamos hacer, pero lo mismo podemos decir de un coche, una moto, una bici, etc. Cuando caminamos por la ciudad estamos expuestos a muchos tipos de accidentes, pero lo hacemos con una gran tranquilidad, incluso cometiendo pequeñas imprudencias. Existen personas que, al encontrarse en el monte con un cazador, demuestran miedo y en ocasiones incluso recriminan al cazador por su presencia en el campo, deben perder ese miedo, pues los cazadores saben, en todo momento, como deben actuar para evitar riesgos.

La caza es una actividad que, en ocasiones, requiere un relativo esfuerzo físico, por ello la seguridad comienza con el estado de salud del cazador, que debe mantenerse en buena forma física todo el año y cuidar su alimentación, después debe tener un buen equipamiento, botas, ropa, etc., que le proteja del terreno y de las inclemencias del tiempo. Lo más importante es nuestro comportamiento en el campo y monte, el buen mantenimiento de nuestras armas y su correcto y prudente manejo son fundamentales.

PANDEMIA POR EL COVID:

Siguiendo con el tema de la seguridad, debemos tener en cuenta que este virus y sus sucesivas mutaciones sigue presente y aunque prácticamente todos estamos vacunados, no debemos bajar la guardia con las medidas de seguridad y prevención de nuevos contagios. Esto tiene una especial importancia en las modalidades de caza colectivas como son las batidas de caza mayor y las palomeras. No acudir a la cacería y comunicarlo si tenemos cualquier síntoma sospechoso de estar infectado, intentar no compartir el vehículo, mantener las distancias interpersonales de seguridad, el uso correcto de las mascarillas y regular, en lo posible, las reuniones, almuerzos, comidas, etc. son medidas muy importantes, respetando en todo momento, todas las normativas legales vigentes.

RESPETO:

Un aspecto muy importante es el respeto que se debe tener con todas las personas que por profesión o placer disfrutan del monte, por supuesto que este respeto debe ser mutuo.

Igualmente debemos mantener en todo momento un respeto absoluto por la naturaleza, evitando cualquier actitud que pueda degradarla, así como por la fauna que la habita, incluida la cinegética. Como buenos cazadores debemos ser gestores de la naturaleza.

No puedo dejar de hablar del respeto absoluto que debe existir entre cazadores, entre compañeros. Como en cualquier colectivo humano, hay personas, una minoría, que empañan con sus actos la convivencia y la imagen del colectivo. Debemos evitar y condenar, sin paliativos, todos los actos de furtivismo y chanteo motivados por actitudes envidiosas y egoístas. Quienes practican estas actividades creen que son los más listos y mejores cazadores, cuando en realidad son los peores, pues solo les mueve un espíritu depredador sin límite. Debemos respetar a nuestros compañeros y a sus respectivos cotos de caza y buscar en todo momento la colaboración y no el enfrentamiento.