EL CUIDADO DE LOS PERROS DE CAZA EN LA EPOCA DE VEDA

ASPECTOS QUE HAY QUE TENER EN CUENTA PARA ADAPTAR NUESTROS CANES A ELLA

Desde ADECANA todos los años hacemos un recordatorio sobre algunos puntos importantes en el manejo de los perros de caza durante el periodo de veda. Aunque un perro de caza es precisamente para eso, para cazar, no debemos olvidar que el periodo de inactividad que supone la veda, si bien puede venir muy bien para poner al día algunos asuntos caninos, hay que tener en cuenta que al cambiar una serie de circunstancias debemos adaptar al animal a ellas.

Desentrenamiento

Lo más destacable de la veda es que, después de muchos meses en que nuestros perros han estado cazando y corriendo por el monte adquiriendo con ello un alto grado de entrenamiento, de golpe nos encontramos con que no se pueden sacar los perros al campo, lo que supone un largo periodo de inactividad para ellos. Esto significa que, después de meses de actividad física intensa para la caza, se pasa a un paro total, con grandes cambios físicos y fisiológicos. Para el organismo de un perro, pasar por los altibajos extremos de fases de trabajo muy exigente a inactividad total, no es nada bueno. Por ello, es conveniente que en esta fase, el perro mantenga un fondo de forma física. Por ello, debemos sacarlos al campo al menos 45 minutos dos veces por semana para que hagan ejercicio y mantengan un mínimo de tono muscular.

Esto no es siempre fácil, ya que la temporada de veda coincide con el periodo de cría de la mayoría de las especies salvajes, y está prohibido sacar los perros al campo. Pero la mayor parte de los cotos en Navarra contemplan en sus Planes de Ordenación zonas donde se puede soltar los perros durante todo el año, o por lo menos en la mayor parte de ello. Los cotos de caza intensiva, donde se prolonga la temporada de caza, pueden ser también una buena opción, o un simple parque en el que el perro pueda correr con libertad. Para las rehalas de caza mayor, dado que corremos el riesgo de que si cruzan un rastro se puede ir detrás de ello, tener cercones donde se les pueda soltar y hagan ejercicio, es la mejor opción, o por lo menos sacarlos a pasear con frecuencia con una traílla por caminos. Eso sí, siempre bajo nuestro control.

 

 

La alimentación

Si cambia el estilo de vida, y la temperatura ambiente, como ocurre en la primavera y el verano, hay que modificar la alimentación para ajustarla a las necesidades de este periodo. El peso de un perro es, básicamente, un equilibro entre los ingresos (en forma de calorías de los alimentos) y los gastos (por medio del ejercicio y el mantenimiento de la temperatura). Durante la temporada de caza, debido al ejercicio y las bajas temperaturas, las necesidades energéticas pueden aumentar tres, incluso cinco veces, las necesidades durante el periodo de reposo. O visto desde la perspectiva del periodo de reposo, hay que disminuir la cantidad de ingesta a las proporciones idóneas para mantener el perro en su peso óptimo, evitando que engorde.

Es oportuno un pequeño comentario sobre los piensos. Un pienso de mantenimiento de calidad es el correcto para la mayoría de los perros. Será el idóneo para esta periodo de inactividad. Para un perro que cace moderadamente durante la temporada, bastará con incrementarle la cantidad de pienso durante el invierno. Para un perro que cace mucho, en condiciones de humedad y/o bajas temperaturas, será necesario cambiar a un pienso de alta energía, que aumenta la cantidad de grasa y proteínas.

Pero la clave está en conocer el peso idóneo de nuestros perros, para ajustar las raciones diarias. Juan Jose García Estévez, veterinario de ADECANA utiliza un sencillo y útil sistema para determinar el peso correcto. Si a un perro se le ven las costillas, está demasiado delgado. Si no se le ven y al tocarle el costillar no se notan las costillas, es que está demasiado gordo. Por tanto, un perro en su peso óptimo, no se le deben ver las costillas, pero se le deben notar cuando se le tocan los costados, y además tener una buena masa muscular.

Las vacunas

Hay vacunas obligatorias, por ejemplo la rabia, y otras que son muy importantes como el moquillo, parvovirosis, hepatitis o leptospirosis, entre otras. Todo perro las debe tener puestas, y los perros de caza especialmente. Por el tipo de actividad que realizan, están más expuestos a estas enfermedades que el resto de la población canina. Y precisamente la temporada de veda, cuando los perros están inactivos y menos expuestos al estrés de la temporada de caza, es el momento de actualizar las vacunaciones. Y las desparasitaciones también. 

Corregir problemas

Juan Jose García Estévez afirma que “Antes de salir a cazar, cuando son jóvenes, mis perros han hecho muchos ejercicios de adiestramiento y entrenamiento en casa y el jardín, ejercicios fundamentales para su futuro trabajo en el campo. Son obedientes, conocen las órdenes, montan en el coche sin problemas, nadan, han hecho cobro y rastro, y por supuesto, no se asustan de los disparos. Todo ello se aprende en casa, y se ejercita en el monte. Si uno de nuestros perros tiene algún problema, no cobra bien o no entrega correctamente –por ejemplo-, la época de veda, que es cuando tenemos más tiempo para ello, es un buen momento para mejorarlo.”

Hay que recordar que, la educación de un perro, es como una cadena. Hay que trabajar eslabón por eslabón hasta que la cadena sea sólida. Si un eslabón falla, hay que trabajar las bases desde el principio. Si un perro no cobra bien –el cobro suele ser uno de las aptitudes que más problemas suele dar- es el momento de dedicarle tiempo y corregir el problema. Buscar un objeto que le atraiga –un guante, una piel, el ala de un ave- y lanzárselo repetidas veces para que cobre, lo porte y lo entregue correctamente. Paciencia y ejercicios de adiestramiento hará que la temporada que viene el problema esté solucionado y disfrutemos mucho más de nuestro perro.

Un artículo de ADECANA